Algo que veo constantemente en consulta es esto:
Personas que miran las calorías de un producto antes que cualquier otra cosa… pero no miran qué lleva realmente.
Y déjame decirte algo importante:
👉 Cuando hablamos de ultraprocesados, lo que importa no son las calorías: son los ingredientes.
Hoy quiero explicarte, de forma sencilla y basada en evidencia, por qué dos productos con las mismas calorías pueden tener efectos totalmente diferentes en tu salud, en tu saciedad y en tu comportamiento alimentario.
🍟 1. Calorías iguales, impacto totalmente distinto
Imagina dos alimentos:
-
un puñado de nueces
-
una bolsa de galletas “light”
Pueden tener calorías similares, pero su efecto en tu cuerpo no tiene nada que ver.
Las nueces:
-
aportan grasas saludables
-
sacian
-
mejoran tu perfil lipídico
-
no generan impulsos de seguir comiendo
Las galletas “light”:
-
llevan harinas refinadas
-
aceites de mala calidad
-
potenciadores de sabor
-
azúcares o edulcorantes que aumentan el picoteo
La misma energía… pero un impacto completamente distinto.
Por eso centrarte solo en las calorías es quedarse en la superficie.
🧪 2. Qué define realmente a un ultraprocesado
Un ultraprocesado no es simplemente un “producto del supermercado”.
Es un producto diseñado para:
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ser hiperpalatable (adictivo)
-
comerse rápido
-
no saciar
-
durar meses en estantería
-
que quieras repetir
Y suelen compartir características como:
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harinas refinadas
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aceites vegetales inflamatorios
-
azúcares añadidos
-
jarabes
-
almidones modificados
-
saborizantes
-
colorantes
-
conservantes
-
potenciadores del apetito
Entender esto es clave para tomar mejores decisiones.
🧾 3. Los ingredientes importan más que las calorías
Cuando eliges un alimento por sus ingredientes, estás eligiendo:
-
mejor digestión
-
más saciedad
-
menor inflamación
-
más control del apetito
-
nutrientes reales
-
mejores hábitos a largo plazo
Cuando eliges por calorías… solo estás eligiendo un número.
Y lo que te hace mejorar no es un número, es tu patrón alimentario completo.
🔍 4. El marketing “light”, “fit” o “alto en proteína” puede engañarte
Muchos productos se venden como saludables por llevar:
-
la mitad de azúcar
-
menos grasa
-
proteínas añadidas
-
fibra añadida
-
claims como “0%”, “bio”, “natural”, “integral”…
Pero cuando miras la lista de ingredientes ves:
más aditivos, más saborizantes, más almidones y más procesado que antes.
Por eso en consulta siempre digo:
👉 “No te fijes en lo que la empresa quiere enseñarte; fíjate en lo que no puede esconder: los ingredientes.”
🍅 5. La solución no es eliminar todo, sino entender mejor
No necesitas dejar de comer productos del súper.
Necesitas aprender a diferenciar qué productos te ayudan y cuáles te hacen comer más sin darte cuenta.
Un patrón saludable se construye así:
-
comida real como base
-
procesados simples (pan de calidad, yogur natural, conservas buenas…)
-
ultraprocesados de consumo ocasional y consciente
Sin obsesiones, sin listas de prohibidos, sin miedo.
💡 6. Cómo identificar rápidamente un buen producto
Aquí te dejo mi método rápido, el que enseño en consulta:
1. Lee los ingredientes antes que las calorías
Si tiene más de 5–6 ingredientes raros, sospecha.
2. Evita estos cuando sea posible:
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aceites de semilla refinados
-
jarabe de glucosa o fructosa
-
almidones modificados
-
colorantes y potenciadores de sabor
-
azúcares añadidos “ocultos” (dextrosa, maltodextrina…)
3. Prioriza alimentos que podrías cocinar en casa
No exactos, pero sí reconocibles.
🎯 Conclusión: no vas a mejorar tu salud contando calorías, sino eligiendo mejor
No necesitas ser perfecto.
Necesitas entender qué comes, por qué lo comes y cómo eso te hace sentir.
Centrarte en los ingredientes te dará:
-
más control
-
más saciedad
-
mejores decisiones
-
menos ansiedad
-
una relación más sana y flexible con la comida
Y, sobre todo, un patrón que puedas mantener toda la vida.